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Líderes eclesiásticos, otros proponentes esperan que el papa aborde tema de migración

Carlos Hernandez sands the finish of the wooden altar that will be used during Pope Francis' Sept. 23 Mass at the Basilica of the National Shrine of the Immaculate Conception in Washington. The altar is being built at St. Joseph's Carpentry Shop in Poolesville, Md. (CNS photo/courtesy Jaclyn Lippelmann, Catholic Standard)

Carlos Hernández lija las terminaciones del altar de madera que se usará durante la Misa del papa Francisco el 23 de septiembre en la basílica del santuario nacional Immaculate Conception en Washington. El altar está siendo construido en el taller de carpintería St. Joseph en Poolesville, Maryland. (Foto CNS/cortesía de Jaclyn Lippelmann, Catholic Standard)

por Tom Tracy

WEST PALM BEACH, Florida (CNS) — El papa Francisco llegará a Estados Unidos en septiembre durante la clausura de lo que podría llamarse el “verano de la inmigración”.

Los buscadores de asilo desembarcaron en las playas griegas y cruzaron el túnel del canal desde Francia hasta Inglaterra, mientras Berlín anunciaba un plan para mover refugiados a vivienda en contenedores.

En Estados Unidos, con los debates de la campaña presidencial de 2016 en curso, las controversias de inmigración nacional surgen regularmente, incluyendo nuevos llamados a un muro a todo lo largo de la frontera de Estados Unidos con México y dedos apuntados a incidentes de crímenes violentos atribuidos a inmigrantes.

Es ampliamente esperado que en algún momento durante su visita a Estados Unidos el papa Francisco aborde la migración.

Él ha hablado en contra de la “globalización de la indiferencia” hacia la situación apremiante de los migrantes. Durante su viaje por América Latina en julio la migración estuvo en una larga lista de problemas que él dijo que deben ser atendidos conjuntamente por los gobiernos y la sociedad.

El papa Francisco ha de dirigirse a una reunión conjunta del congreso el 24 de septiembre durante su parada en la capital de la nación. Después de Washington él va a Nueva York y entonces a Filadelfia.

“A través de su visión, el papa Francisco le mostrará a nuestro congreso que el mundo entero está observando lo que nuestros líderes aquí están haciendo y que su falta de acción sobre la reforma de inmigración no pasará desapercibida”, dijo María Sotomayor, nativa ecuatoriana graduada del 2013 de la universidad Neumann de Pennsylvania.

Sotomayor, quien trabaja como coordinadora de extensión para Pennsylvania Immigration and Citizenship Coalition y se crió en Estados Unidos en una familia de inmigrantes indocumentados, dijo a Catholic News Service que tiene la esperanza de que alguien como ella — que se benefició del programa de Acción Diferida Para los Llegados en la Infancia del 2012, conocido como DACA, iniciado por el presidente Barack Obama — pudiera estar entre los que conocen al papa Francisco.

El 26 de septiembre el papa ha de reunirse con inmigrantes en Independence Hall en Filadelfia. Un día antes él ha de reunirse con inmigrantes y otros ayudados por un programa de Caridades Católicas de Nueva York.

“Si yo compartiese mi historia con él le pediría al papa Francisco que traiga a la luz nuestro sistema actual de inmigración y cómo está perjudicando nuestras familias;nuestros líderes deben cambiar el sistema y recordar las familias con mayor dignidad y respeto”, dijo Sotomayor.

Ella añadió que ha abogado por las mujeres y los niños recluidos en el centro residencial del condado Berks para familias indocumentadas cerca de Filadelfia.

Tanto los obispos estadounidenses como el papa Francisco, él mismo producto de una historia de migración, ya han dicho mucho sobre la necesidad de una visión más expansiva sobre la inmigración y la caridad cristiana hacia “el forastero entre nosotros”.

Enrique Pumar, académico visitante en el Institute for the Study of International Migration en la universidad Georgetown, dijo a CNS que no espera que el papa Francisco abunde en los detalles de la reforma de inmigración estadounidense.Él sí espera que el papa llame a un mayor grado de humanidad que parece carente en la conversación popular.

Cubanoamericano, Pumar ha estado trabajando con el centro latino del Smithsonian Institution para documentar la migración hispana hacia la región metropolitana de Washington.

“Hay algunas convicciones morales que son parte de la doctrina Católica que el papa le insertará al debate. Los católicos creemos que todo ser humano tiene derecho a buscar una vida mejor y para su familia, y que cada estado-nación tiene el derecho a regular sus fronteras con cierta medida de compasión, cierta medida de ética y reflexión”, dijo Pumar.

Julia Young, profesora auxiliar de la Universidad Católica de América en Historia con enfoque en la inmigración histórica mexicana a Estados Unidos, tiene la esperanza de que la visita del papa Francisco sea una ocasión para celebrar a los inmigrantes y el arduo trabajo de las agencias y el personal eclesiásticos que le proveen a los migrantes atención legal, material y pastoral.

“Históricamente, es en esto que la Iglesia Católica es buena: satisfaciendo las necesidades de la gente, especialmente de madres y niños que huyen de la violencia”, dijo Young, quien en el 2013 escribió varios artículos ofreciendo contexto sobre la elección del primer pontífice de la iglesia nacido América Latina.

“Será interesante ver quién asiste a los eventos en Washington y creo que sabremos mucho más cuando veamos quiénes están sentados allí y quiénes están incluidos en la multitud y el mensaje general de la visita”, dijo Young a CNS.

Ella dijo que le encantaría ver la inclusión de aquellos que se beneficiarían de la Ley de Desarrollo, Ayuda y Educación de Menores Extranjeros, conocida como la Ley DREAM, proyecto legislativo de inmigración obstaculizado durante mucho tiempo. Ellos se llaman a sí mismo DREAMers;bajo el programa DACA de Obama se les ofrece una versión temporal de un poco de ayuda que la legislación proveería.

“Me encantaría ver a los DREAMers allí porque creo que los jóvenes han sido tan energizados por este papa y vimos eso durante su viaje a Río”, dijo Young. “Eso reforzaría el propio mensaje del papa de demostrarle misericordia y tratar a los inmigrantes no como criminales, sino como personas que necesitan ministerio y compasión”.

Michael Galligan-Stierle, presidente de Association of Catholic Colleges and Universities, con sede en Washington, cuyos miembros apoyan la reforma de inmigración, dijo que los colegios y las universidades católicos estadounidenses han tomado en serio el llamado a acoger a los forasteros.

El año pasado los presidentes de los colegios y las universidades católicos se unieron a Fast for Families on Ash Wednesday, ayunando durante 24 horas como acto de solidaridad y oración para llamar la atención a la necesidad de la reforma abarcadora de inmigración.

“La hospitalidad es un componente central de nuestras creencias católicas y de nuestra tradición intelectual”, dijo Galligan-Stierle. “Es un llamado que se alinea con el espíritu fundador de muchos colegios católicos que comenzaron como lugares donde los hijos de los inmigrantes pudieran recibir una educación de alta calidad”.

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