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Los temas que sobresalen en las palabras del papa son sobre inmigración y sobre los obispos, como pastores

Pope Francis meets with U.S. bishops in the Cathedral of St. Matthew the Apostle in Washington Sept. 23. (CNS photo/Paul Haring)

Pope Francis meets with U.S. bishops in the Cathedral of St. Matthew the Apostle in Washington Sept. 23. (CNS photo/Paul Haring)

por Mark Pattison

WASHINGTON (CNS) — El papa Francisco tenía muchas cosas que decirles a los obispos de Estados Unidos durante los comentarios que hizo en el servicio de oración de medio día en la catedral de San Mateo de Washington, el 23 de septiembre, el primer día completo de su jornada apostólica en los Estados Unidos.

Debido a eso, diferentes obispos asimilarían diferentes cosas que llevarían consigo.

Lo que tuvo más resonancia para el obispo Daniel E. Flores de Brownsville, Texas, fueron los comentarios del Papa sobre el tema de inmigración.

“Es un legado histórico, pero algo muy, muy real ” para el mundo de hoy, le dijo el obispo Flores al Catholic News Service después de que había terminado el servicio de oración.

“Me gustó cómo el papa Francisco interpreta la inmigración como un regalo y cómo nosotros estamos llamados a amarnos unos a otros”, añadió el obispo Flores. “En el Valle del Río Grande eso tiene un gran significado. Fue algo hermoso, hermoso”.

Para el arzobispo William E. Lori de Baltimore lo que le llegó más al corazón de lo que les dijo el papa Francisco a los obispos fue “el estímulo que le dio al episcopado. A él le interesa que nosotros nos expresemos como discípulos en nuestro papel de pastores. Eso, y la preocupación por los pobres e inmigrantes. Fue un discurso hermoso”.

El obispo jubilado William K. Weigand de Sacramento, California, se hizo eco de los puntos propuestos por el arzobispo Lori y el obispo Flores.

El papa Francisco “quiere que nosotros seamos pastores, guía y cuidadores de otras personas”, dijo el obispo Weigand. “Yo trabajé durante 10 años en Latinoamérica con los pobres. En mi experiencia, eso es exactamente lo que un sacerdote necesita hacer. Y los obispos lo necesitan más”.

Al obispo Weigand también le gustó cómo el papa Francisco les dijo a los obispos de los Estados Unidos que “no tengan miedo de todo lo que amamos hacer y consérvense cerca de su pueblo. Pídanle a Dios que les dé su luz y su fuerza. Y él tiene una manera muy sencilla para que uno se enfoque en lo que hay que hacer: Alimenten al pueblo, denle a Jesús. Y el Papa parte de un ejemplo complejo y lo hace sencillo”.

Para otros que asistieron a la catedral lo que se llevaron con ellos quizá fue el simple hecho de haber podido estar presentes en esta gran ocasión.

Margarida Alves, inmigrante brasileña que llegó a los Estados Unidos hace 31 años, consiguió su boleto, dijo, debido a que pertenece a la parroquia catedral en donde ofrece servicio voluntario en San Mateo desde que se jubiló hace dos años.

“Les ayudo a limpiar, pulir y lavar antes de los servicios, para todo lo que me necesiten”. Ahora que está jubilada “Tengo tiempo para darle a mi iglesia”, añadió Alves.

Sabrina Gallego,  otra feligresa de la catedral, estaba acompañada de su mamá. “Solamente por el hecho de estar acá, ya me siento bendecida”, dijo. “Mi mamá estaba preocupada de que no íbamos a llegar a tiempo. Así que se despertó a las 6 y media de la mañana. Yo desperté a las siete ” por un servicio que no empezaría sino hasta las 11:30 a.m.

Gallego añadió: “Tuvimos suerte de que no hubiera ningún problema en el tren subterráneo del Metro.” Pues antes de que saliera el sol, ya habían anunciado en el sistema de transporte de Washington que se calculaban retrasos en cinco o seis líneas, incluyendo la línea Roja que tiene la salida más cercana para la catedral. Y habían tenido suerte de otra manera pues: “Ganamos la santa lotería ” de boletos, dijo Gallego.

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