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Siendo humano: El papa Francisco deleita a muchos y frustra a algunos

Pope Francis embraces Rodrigo Lopez Miranda, 5, as he visits the Federico Gomez Children's Hospital of Mexico in Mexico City Feb. 14. At left is Mexico's first lady Angelica Rivera. (CNS photo/Paul Haring)

Pope Francis embraces Rodrigo Lopez Miranda, 5, as he visits the Federico Gomez Children’s Hospital of Mexico in Mexico City Feb. 14. At left is Mexico’s first lady Angelica Rivera. (CNS photo/Paul Haring)

por Cindy Wooden

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — El papa es humano. El papa Francisco demostró en México, como lo hace dondequiera que va, que casi todas las personas lo encuentran atractivo, la  mayor parte del tiempo.

En el papa Francisco, los católicos pueden ver a una persona real, tratando de vivir su fe en un mundo complicado. A veces los saluda con las manos y ellos pueden ver los bordes deshilachados de la manga de su sotana. Cuando su ciática está actuando, él necesita ayuda adicional para bajar escaleras. Sus ayudantes no guardan sus anteojos para leer, así que a veces busca a tientas en el bolsillo de la sotana tratando de sacarlos.

Las multitudes exclaman “ahhh” cuando él acaricia con ternura el rostro de una persona obviamente enferma, y aplauden cuando le da un fuerte abrazo a un niño. Sin embargo, pueden quedar impactados cuando el lado humano del papa se impacienta o se enoja francamente, como ocurrió el 16 de febrero en Morelia, México, cuando una de las miles de personas que agarran al papa en los actos públicos tiró de él, halándolo sobre una persona sentada en una silla de ruedas.

“¿Que sucede contigo?” estalló el papa. “No seas egoísta!”

Mientras los agentes de seguridad le ayudaban a echarse para atrás, el papa Francisco acarició la cara del niño sobre el que había caído.

El espontáneo papa Francisco es también muy humano. Eso le llega al corazón de las personas que encuentran un papa que los escucha realmente y que está tomando nota cuando la gente le hace preguntas. A veces frustra a los periodistas a quienes se les da copia de su discurso preparado de antemano, sabiendo perfectamente que él puede utilizar poca o ninguna parte del texto impreso. Para las personas que normalmente no están de acuerdo con el papa Francisco, la improvisación es sólo una pesadilla. Y esos comentarios espontáneos pueden ser frustrantemente incompletos o imprecisos.

Pero el papa lo sabe. Por ejemplo, cuando habla de la creciente brecha entre ricos y pobres, él hace abiertamente aproximaciones. “Si no me equivoco – las cifras son aproximadas – pero más o menos el 80 por ciento de la riqueza humana está en manos de menos del 20 por ciento de la población”, dijo el 10 de febrero en su audiencia general semanal en el Vaticano.

Cuando la gente llama al papa Francisco “el papa de las sorpresas,” por lo general dicen eso con un encantado sentido de expectativa. Pero hay gente en el mundo a quienes  realmente no le gustan las sorpresas.

Ya desde los viajes papales de San Juan Pablo II, los periodistas han valorado estar en el avión papal, ya que esa es la única vez en que se les garantiza la oportunidad de hacerle preguntas al papa. Los papas no ofrecen conferencias de prensa regulares. Con el papa Francisco, a diferencia del papa Benedicto XVI, las preguntas no son sometidas por adelantado, y sus respuestas casi siempre son noticia.

Cuando volaba de regreso de México, el 17 de febrero, se le preguntó al papa Francisco cómo reaccionaba ante las acusaciones de Donald Trump de que el papa es político, y, puesto que el papa acababa de celebrar una Misa en la frontera mexicana con Estados Unidos, también se le pidió que comentara sobre la propuesta de Trump de construir un muro a lo largo de toda la extensión de la frontera y deportar a millones de inmigrantes. El papa Francisco respondió: “Si él dice esas cosas, este hombre no es cristiano”.

El papa fue menos claro en la respuesta a una pregunta sobre si “evitar el embarazo” puede ser considerado como un “mal menor” cuando se enfrenta la posibilidad de defectos de nacimiento a causa del virus Zika. El papa usó la palabra “anticonceptivo” haciendo referencia a que el Beato Pablo VI permitió a las mujeres religiosas en el Congo Belga en la década de 1960 tomar la píldora para evitar quedar embarazadas si eran víctimas de una violación, que estaba siendo utilizada como arma de guerra.

Luego, respondiendo a la pregunta sobre el Zika, dijo que “evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como el que mencioné del Beato Pablo VI, eso estaba claro”. La respuesta produjo encabezados noticiosos destacando que el papa dijo que era posible que pudiera tolerarse el uso de anticonceptivos en respuesta al Zika.

Las respuestas del papa a los periodistas, en particular a la pregunta sobre Trump y a la pregunta sobre el Zika causaron grandes titulares en las noticias y en las redes sociales.

Thomas Peters, que tuitea como @AmericanPapist, comentó, “Por un millón de veces, no más conferencias de prensa papales en vuelo, por favor!” Y un poco más tarde, agregó: “En serio, quién cree que esas entrevistas improvisadas  a 30.000 pies de altura, después de un viaje internacional de una semana, es una buena idea?”

La respuesta del papa Francisco a otra pregunta, que no hizo noticia, ilustra también su lado humano. Se le preguntó qué es lo que estaba orando durante los 20 minutos que se sentó ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México.

Dijo que oró por tantas cosas que la “‘pobre” María probablemente tenía un dolor de cabeza cuando terminó. Dijo que oró por el perdón, por el crecimiento de la iglesia, por el pueblo mexicano, por los sacerdotes, las monjas, y los obispos. “Pedí un montón de cosas”.

Pero no quiso decir nada más o dar más detalles. “Las cosas que un niño le dice a su madre son una especie de secreto”, explicó.

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