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Los Estados Unidos necesitan un proceso de inmigración legal que funcione

Father Oswaldo Sandoval celebrates Mass LEAVEN PHOTO BY JILL RAGAR ESFELD

por Padre Oswaldo Sandoval

Un tema en el que hay un acuerdo casi unánime es que, durante décadas, nuestra política de inmigración ha estado quebrada y necesita una reforma. La inmigración fue uno de los temas más significativos de las elecciones presidenciales. El candidato Trump prometió la deportación masiva de inmigrantes indocumentados.

El 28 de noviembre de 2024, los Obispos Católicos de Kansas emitieron una declaración. Prometimos seguir acompañando y sirviendo a la comunidad inmigrante. También prometimos abogar por el trato justo y la dignidad de los inmigrantes dentro del marco de la ley. Recordamos a los inmigrantes que, independientemente de su situación legal, son hijas e hijos amados de Dios, hechos a su imagen divina y redimidos por Jesucristo en el Calvario.

La Iglesia no tiene la autoridad ni la responsabilidad de determinar la situación legal de quienes viven en Estados Unidos. Sin embargo, tenemos la responsabilidad moral de abogar por el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano que, creado a imagen divina, es de tal valor que Jesús dio su vida en el Calvario. La Iglesia tiene la obligación de cuidar de cada persona con respeto y amor, independientemente de su estatus de ciudadanía.

Jesús enseñó a sus discípulos que cuando atendemos al forastero estamos sirviendo a nuestro Señor. En el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo, Jesús proporciona los criterios por los que seremos juzgados: “Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me cuidaron; en la cárcel, y me visitaron” (25:35-36).

Los que han sido elegidos para dirigir nuestra nación son responsables de proteger la integridad de nuestro país y mantener a salvo a los ciudadanos de los Estados Unidos. Permitir que bandas violentas, individuos con graves antecedentes penales, traficantes de drogas ilegales letales, traficantes de personas y aquellos que suponen una amenaza para nuestra seguridad nacional entren en nuestro país y dañen a los ciudadanos Estadounidenses es una grave dejación de las funciones por parte de nuestros líderes electos. Felicito al presidente Trump y a los miembros de su administración por abordar esta grave amenaza nacional.

Es inconcebible que nuestra anterior administración no supiera o no se preocupara por la ubicación o las circunstancias de aproximadamente 300,000 niños y jóvenes que entraron en Estados Unidos durante los últimos cuatro años. No sabemos cuántos de ellos se han convertido en víctimas de la trata de seres humanos, las bandas y los traficantes de drogas. Esto es una desgracia nacional. Saludo al presidente Trump y a su administración por dar prioridad a encontrar a estos niños y jóvenes perdidos.

Al mismo tiempo, la gran mayoría de los que entraron ilegalmente en nuestro país no son miembros de bandas, delincuentes, traficantes de drogas, traficantes de personas o terroristas que supongan una amenaza para nuestra seguridad nacional. Muchos han venido huyendo de la pobreza en su país de origen con el sincero deseo de satisfacer mejor las necesidades materiales de sus familias. Algunos han venido huyendo de la opresión política y/o para proteger a sus hijos de la cultura de las bandas que prevalece en sus países de origen. Algunos han venido porque desean las libertades y oportunidades que muchos de nosotros damos por sentadas, por ejemplo, la libertad de religión, la libertad de expresión, la oportunidad de trabajar duro y mejorar la situación económica, la oportunidad de educación para los niños y la atención de salud para las familias.

Me entristecieron las recientes declaraciones del Vicepresidente Vance en las que acusaba a la Iglesia católica de beneficiarse económicamente de nuestra colaboración con el gobierno de Estados Unidos en la atención a refugiados y migrantes. La verdad es que la Iglesia está prestando servicios que nuestro gobierno tiene la responsabilidad moral de prestar.

Caridades Católicas de la Archidiócesis de Kansas City en Kansas tiene una larga historia de reasentamiento de refugiados. Creo que lo hacemos mejor y por menos costo que si el gobierno intentará proporcionar servicios comparables. El gobierno reembolsa a Caridades Católicas por los servicios prestados. La Iglesia no se beneficia económicamente de esta asociación, excepto porque nos proporciona más recursos para servir mejor a aquellos a los que, naturalmente, intentaríamos ayudar en cumplimiento del mandato que Jesús nos dio de acoger al forastero.

La solución a largo plazo del problema de la inmigración incluye tener una frontera segura, en la que sepamos quién entra en nuestro país y por qué quiere residir en Estados Unidos. El gobierno tiene la responsabilidad de impedir que los malos actores entren en nuestra nación.

Al mismo tiempo, nuestro país debería tener la política de inmigración legal más generosa del mundo. Así es como el Catecismo de la Iglesia Católica describe las responsabilidades de as naciones prósperas para con los refugiados y los inmigrantes, así como las correspondientes responsabilidades de los inmigrantes para con los países que los acogen:

“Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger, en cuanto sea posible, al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen. Las autoridades deben velar para que se respete el derecho natural que coloca al huésped bajo la protección de quienes lo reciben.

“Las autoridades civiles, atendiendo al bien común de aquellos que tienen a su cargo, pueden subordinar el ejercicio del derecho de inmigración a diversas condiciones jurídicas, especialmente en lo que concierne a los deberes de los emigrantes respecto al país de adopción. El inmigrante está obligado a respetar con gratitud el patrimonio material y espiritual del país que lo acoge, a obedecer sus leyes y contribuir a sus cargas.” (CCC 2241).

Tras su elección, el 8 de diciembre, el presidente Trump se mostró abierto a trabajar con los Demócratas en un plan para atender a los “ DREAMers”, adultos que de niños fueron traídos a Estados Unidos por sus padres. El Presidente reconoció que muchos “DREAMers” nunca han estado en el país donde nacieron y ni siquiera conocen el idioma. A pesar de los numerosos obstáculos, muchos DREAMers han tenido éxito. Tienen grandes trabajos. En algunos casos, tienen pequeñas empresas. En algunos casos, pueden tener grandes negocios”. Tal vez proporcionar un estatus legal duradero a los DREAMers podría ser el punto de partida de la reforma de nuestra política de inmigración.

Qué hacer con los millones de personas que entraron ilegalmente en nuestro país, pero no han cometido ningún otro delito y están trabajando duro, formando familias y contribuyendo al bienestar de la sociedad? Si el presidente Trump es capaz de cerrar la frontera con éxito, haciendo prácticamente imposible la entrada ilegal en nuestro país, ¿no tiene más sentido crear una vía para que los indocumentados puedan obtener un estatus legal? Si los que entraron ilegalmente en la nación pagaron multas significativas en reparación, ¿por qué no permitirles recibir al menos un tipo de estatus legal? Si no la ciudadanía, ¿tal vez permisos de trabajo?

Económicamente, Estados Unidos se ahorraría los gastos de deportación y recibiría ingresos de las multas.

El presidente Trump se ha mostrado abierto a ampliar la inmigración legal. Sin embargo, sólo parece dispuesto a acoger a inmigrantes que aporten habilidades y conocimientos específicos que beneficien a nuestro país. Si ese fuera el único criterio para aceptar inmigrantes o refugiados, mis antepasados nunca habrían pasado el filtro.

Históricamente, los inmigrantes han desempeñado un papel decisivo en la renovación de nuestro país, no porque tuvieran títulos avanzados o conocimientos tecnológicos, sino porque amaban el Sueño Americano. Apreciaban las libertades de que disfrutan los ciudadanos de Estados Unidos y las oportunidades de mantenerse mejor a sí mismos y a sus familias.

Lamentablemente, nuestra población está disminuyendo en Estados Unidos debido al aborto, a la decisión por parte de muchos adultos de no casarse y a que las parejas casadas tienen menos hijos. Nuestra tasa de natalidad está por debajo del nivel de reemplazo. Sin inmigrantes, nuestro declive demográfico sería aún más grave. Necesitamos inmigrantes legales que amen a Estados Unidos, estén dispuestos a trabajar duro, valoren la libertad y respeten la dignidad de todo ser humano.

Me encantaría tener la oportunidad de mantener una conversación con el presidente Trump y/o el vicepresidente Vance sobre las políticas de inmigración y reasentamiento de refugiados. Me encantaría tener la oportunidad de defender cómo las políticas generosas de permisos de trabajo e inmigración legal podrían ser ingredientes importantes para ayudar a que Estados Unidos vuelva a ser grande otra vez.

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The Leaven

The Leaven is the official newspaper of the Archdiocese of Kansas City in Kansas.

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