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El capitalismo necesita infusión de virtud para el bien común, dice cardenal

An Egyptian tannery worker handles yarn in Cairo March 7. (CNS photo/Khaled Elfiqi, EPA)

An Egyptian tannery worker handles yarn in Cairo March 7. (CNS photo/Khaled Elfiqi, EPA)

por Gaby Maniscalco

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Al usar eficaz y éticamente las herramientas del capitalismo y del mercado, el mundo puede lograr “el pleno florecimiento humano y el desarrollo sostenible”, dijo el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo para Justicia y Paz.

Pero cuando el progreso económico es “impulsado primordialmente por el interés propio, la avaricia, el celo por la acumulación material y el consumo descontrolado, el resultado es disfunción y desequilibrio”, dijo el cardenal el 5 de marzo durante la conferencia Global Responsibility 2030, realizada en Bad Honnef, Alemania. Su oficina emitió copias de su discurso.

“Quisiera ver que las herramientas del mercado y las destrezas de sus expertos fueran aplicadas a lograr el crecimiento pleno humano y el desarrollo sostenible”, dijo el cardenal Turkson. “Las ganancias rapaces no son intrínsecas al buen funcionamiento de los mercados; ni la corrupción, ni los sobornos, ni la crueldad son intrínsecos al buen funcionamiento de los mercados”.

Un mercado que funciona bien no es impulsado por una búsqueda exclusiva de ganancias, sino por virtudes tales como “la confianza, la honestidad, la solidaridad, la reciprocidad y la cooperación”, él dijo. Esas virtudes promueven otras virtudes, incluyendo la preocupación por el “bien común, la sustentabilidad y la solidaridad”.

Las virtudes son importantes no solamente para el progreso económico y la inclusión social, él dijo, sino también para el futuro de la humanidad.

“Si no reducimos la velocidad y revaluamos nuestro comportamiento destruiremos la abundante tierra que Dios nos ha dado a todos. Al hacerlo socavamos las condiciones para el florecimiento humano, especialmente para los pobres y las generaciones futuras”, dijo el cardenal.

El cambio es posible, sin embargo, él dijo citando los Objetivos de Desarrollo del Milenio, proyecto que funcionó del 2000 al 2015 y estableció metas para reducir la pobreza, el hambre y la desigualdad y promover la educación y la salud infantil y maternal en los países en vías de desarrollo.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible más amplios y ambiciosos, aprobados en septiembre, intentan impactar a gente de todas partes del mundo y “abarcar la amplia gama de retos que enfrenta nuestra comunidad humana”, dijo el cardenal.

La economía de mercado puede contribuir a lograr las metas si se usa eficazmente, dijo el cardenal Turkson, pero “el mercado no garantiza la inclusión social ni ciertamente intenta sustentar nuestros recursos naturales limitados. Así que el mercado solo no podrá traer el desarrollo sostenible”.

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