Ignorar al pobre es despreciar a Dios, dice el papa en audiencia general

por Junno Arocho Esteves

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Cómo los cristianos tratan a los pobres es la más clara demostración de su relación con Dios, dijo el papa Francisco.

“¡Ignorar al pobre es despreciar a Dios! y tenemos que aprender esto bien: ¡Ignorar al pobre es despreciar a Dios!”, dijo el papa durante su audiencia general semanal del 18 de mayo.

El papa se enfocó en la parábola del Evangelio sobre el rico y Lázaro y dijo que la historia es un recordatorio del “severo reproche” que vendrá durante el juicio final para aquellos que hacen caso omiso de las necesidades de los pobres.

Lázaro representa ambos, “el grito silente de los pobres de todos lo tiempos y la contradicción de un mundo donde vastas riquezas y recursos está en manos de unos cuantos”, dijo el papa.

Excluyendo a Lázaro, dijo el papa, el rico “se hizo el centro de todo, encerrado en su mundo de lujo y derroche”.

En la parábola el rico no tiene nombre, él señaló, mientras que el nombre de Lázaro, que significa “Dios ayuda”, es mencionado cinco veces.

“Lázaro, acostado en la puerta, es un recordatorio vivo para que el rico recuerde a Dios, pero el rico no acoge este recordatorio. Así, él es condenado no por su riqueza, sino por ser incapaz de sentir compasión por Lázaro y ayudarlo”, dijo el papa.

Solamente en la muerte y sufriendo los tormentos del infierno el rico recuerda el nombre Lázaro, dijo el papa. Y entonces el rico le pide ayuda a Lázaro mientras que en vida fingió no haberlo visto.

“Cuántas veces tanta gente finge no ver los pobres; ¡para ellos los pobres no existen!”, lamentó el papa.

La parábola ofrece una clara advertencia de que la misericordia de Dios “está atada a nuestra misericordia con nuestro prójimo” y que si el corazón de uno está cerrado hasta “la misericordia de Dios no puede encontrar espacio” para entrar, dijo el papa Francisco a los reunidos en la Plaza de San Pedro.

“Si no abro de par en par la puerta de mi corazón a los pobres, esa puerta se mantendrá cerrada, hasta para Dios, ¡y eso es terrible!”, dijo el papa.

La petición del rico de enviar a Lázaro a advertirle a su familia es un recordatorio de que los cristianos no deben esperar un evento milagroso para convertirse, sino “abrir sus corazones a la palabra de Dios, quien nos llama a amar a Dios y a nuestro prójimo”.

“Ningún mensaje ni ningún mensajero pueden sustituir el pobre que encontramos en el camino porque a través de ellos encontramos al propio Jesús. Así, el misterio de nuestra salvación está escondido en la reversión de fortunas que la parábola describe, en la cual Jesús vincula la pobreza con la misericordia”, dijo el papa.

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